MATILDE

Dale click para escuchar su testimonio:

 

 UN POCO DE SU HISTORIA:

Matilde Martínez Blas tiene 32 años y es originaria de Dongu, Estado de México.  Se vino a la Ciudad de México a los 14 años a trabajar como empleada del hogar, porque cuando su papá murió, su mamá no podía mantener a todos sus hermanos.

Mati, como le gusta que la llamen, siempre ha trabajado bajo la modalidad “de planta” ya que regresar a su casa todos los días, implicaría gastar buena parte de su salario en transporte. Por ello ha tenido que dejar a sus dos hijos (uno de seis y otro de tres años), de lunes a viernes, bajo el cuidado de su hermana. Este es un tema difícil para ella pues no puede estar ahí para llevarlos a la escuela o para estar presente en muchos de los festivales que organizan. La necesidad económica la orilla a estar lejos de su familia ya que el salario de su marido no es suficiente para pagar todas las cuentas. Como me explica, si se quedara con sus hijos, no podría comprarles nada mientras que trabajando puede darles lo que ellos le piden, desde un cochecito hasta unos tenis nuevos. Esto es importante para ella pues recuerda cómo en su infancia otros niños la hacían sentir menos porque no tenía juguetes o los que tenía eran de “lodito y tierrita” puesto que era lo único que había.

Mati ha trabajado en diversas casas y lo que sabe hacer lo fue aprendiendo con el tiempo y por sí misma.  Al inicio no fue fácil ya que no sabía utilizar muchos aparatos electrodomésticos y le daba pena peguntar. Hoy lo que más le gusta de su trabajo es cocinar y que le digan lo bien que le quedó. Con respecto a sus experiencias de trabajo, considera que en su mayoría han sido buenas, pero aquellos casos donde le fue mal, las describe como experiencias “muy feas” de las que a veces no quisiera acordarse. De ahí que un temor constante, es el no saber si al cambiar de trabajo le va a ir mejor o peor que antes.

En su opinión, en este tipo de empleo, la mayoría de las trabajadoras no se atreverían a denunciar los malos tratos o la falta de paga ya que hay mucho temor de salir perjudicadas. Para ella “en este mundo que vivimos, a veces a los humildes no nos hacen caso, tienes que ser alguien importante o tener dinero para que te volteen a ver”. Mati tiene muy en claro que su trabajo es muy valioso y que cualquier persona que lo realice, debe ser tratada con respeto. Desde su perspectiva todos somos iguales, la única diferencia es que hay gente que puede pagar por un servicio mientras que otros lo ofrecen por necesidad.

Sobre sus prestaciones laborales éstas han variado de acuerdo a los empleadores que ha tenido. En algunas casas le han aumentado el sueldo, le han pagado vacaciones, días feriados, aguinaldo, mientras que en otras no. Nunca ha tenido acceso al seguro social y si bien tampoco ha tenido contrato, dice que no le gustaría firmarlo porque piensa que de esa forma no podría faltar una semana o algunos días si llegara a tener la necesidad.

 

Texto y entrevista realizada por: Andrea Santiago Páramo.

Fecha de entrevista: 14 de abril de 2016

Cápsulas radiofónicas producidas por: Andrea Santiago Páramo.

Montaje: Jessica Trejo

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s